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La historia del esquí en Argentina tiene capítulos dorados, y muchos de ellos llevan el apellido Benavides. Marcelo es hijo de Aristeo "Cartón" Benavides, una leyenda que integró el primer equipo olímpico argentino en 1948. Pero Marcelo escribió su propia página: en 1989, viajó a Lake Tahoe, California, para competir en las Olimpiadas Especiales, regresando con una medalla de bronce que hoy, décadas después, brilla con la misma intensidad.

En una charla íntima con la periodista Natalia Lovece, rodeado de fotos y recuerdos, Marcelo y su hermana Alejandra reconstruyen aquel viaje que marcó su vida y reflexionan sobre el deporte como un puente de inclusión y orgullo.

 

El legado del apellido Benavides: Marcelo, el medallista que llevó a Bariloche hasta Lake Tahoe

 

Se vienen los Juegos Paralímpicos de Invierno 2026 y tu nombre siempre surge al recordar grandes hitos. ¿Qué sentís cuando pensás en aquel viaje a Lake Tahoe en 1989?

Marcelo Benavides: Fue un viaje muy importante. A mí siempre me gustó estar ahí, otra vez. Fue una experiencia que me gustó mucho y por eso quiero mandar un saludo a los que compiten ahora, porque son gente muy importante. Yo guardo recuerdos muy lindos de esa época.

Alejandra, vos viviste de cerca su crecimiento. ¿Cómo fue ese proceso de Marcelo convirtiéndose en un representante olímpico para Bariloche?

Alejandra Benavides: Él aprendió de chiquito con nuestro papá, "Cartón", y un poco conmigo también. Lo llevábamos siempre, era el hermanito menor. En una familia de esquiadores, era natural que él también estuviera en la nieve. Se enganchó, le gustó y más adelante empezó con el grupo de los chicos especiales. Ahí apareció la oportunidad de las Olimpiadas Especiales de la mano de María Tassara, que era una de las organizadoras.

Marcelo, tenías apenas 16 o 17 años cuando competiste en Estados Unidos. ¿Qué es lo que más recordás de la montaña allá?

Marcelo: Recuerdo a los chicos de Chubut. Eran muy buenos, muy importantes conmigo. Me dieron un beso, un abrazo... personas muy buenas. Yo estaba encantado. También me acuerdo de un amigo que me ayudó con la maquinita para sacar una Coca-Cola (risas). Esas cosas no se olvidan. El centro de esquí era hermoso, lo pasé muy bien esos días.

El apellido Benavides es sinónimo de Catedral. Recientemente se nombró una calle en el cerro en honor a su padre. ¿Cómo influyó él en tu carrera, Marcelo?

Marcelo: Yo quiero agradecerle a él. Gracias a mi viejo yo pude aprender y participar de todo esto. Él me decía "hacé tal cosa" y a mí me gustaba, y seguí. Todo lo que hice fue gracias a que él me enseñó.

Alejandra: Estamos muy orgullosos de lo que nuestro viejo significó para Bariloche y de que Marcelo haya podido continuar ese legado a su manera. Él atesora esa medalla de bronce en slalom gigante como lo que es: un premio al esfuerzo.

Estamos a las puertas de un nuevo evento máximo del deporte invernal. ¿Qué mensaje le darías a los deportistas argentinos que se están preparando para los Juegos de 2026?

Marcelo: Que son personas muy valientes. Yo estoy muy contento de haber ido y nunca, nunca me voy a olvidar. Les mando un saludo a todos porque lo que hacen es muy importante. Me sirvió mucho en la vida y espero que a ellos también les vaya muy bien.

Alejandra, para cerrar, ¿hay planes de volver a las pistas con Marcelo?

Alejandra: Ojalá que se decida un día, que me acepte y me acompañe a dar unas vueltas otra vez por las pistas del Catedral. Sería el mejor cierre para todos estos recuerdos.

La historia de superación de Marcelo Benavides que Bariloche vuelve a abrazar
Autor: admin