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En el marco de la Comisión de Obras y Planeamiento del Concejo Deliberante, la arquitecta Alicia Albandoz, en representación del Colegio de Arquitectos, presentó los lineamientos de un ambicioso proyecto de ordenanza destinado a reformar el Código de Edificación local. La iniciativa, que cuenta con el acompañamiento del concejal José Bruder, es el resultado de un extenso proceso de trabajo técnico entre el sector privado y profesional.

Consolidación urbana y límites de altura

Uno de los ejes centrales de la exposición fue la aclaración de que el proyecto no crea nuevas áreas urbanas, sino que trabaja sobre zonas ya determinadas por el código de 1980. El objetivo es fomentar la densificación en áreas como el microcentro, el subcentro de la calle Onelli y el área residencial O’Connor, evitando la dispersión de la ciudad hacia la periferia y los altos costos de infraestructura que esto conlleva.

Albandoz enfatizó que bajo ningún concepto se busca superar la altura máxima permitida en el Área 1 (microcentro), sino nivelar las capacidades constructivas de las zonas aledañas para lograr una ciudad más compacta y eficiente.

Innovación en diseño y habitabilidad

La reforma propone una actualización de criterios técnicos que datan de décadas atrás:

  • Fachadas y Balcones: Se solicita mayor libertad en el diseño de los "cuerpos salientes" (balcones y volúmenes de fachada), entendiendo que la normativa actual es restrictiva y no se ajusta a la arquitectura contemporánea, aclarando que esto no implica un aumento en la superficie útil.
  • Condiciones de Habitabilidad: Se plantea unificar los estándares de ventilación e iluminación para locales de primera categoría en todas las áreas urbanas, garantizando la misma calidad de vida independientemente de la zona.
  • Rooftops: Se busca regular el uso de terrazas gastronómicas o de esparcimiento, una tendencia global que permitiría posicionar a Bariloche como una ciudad de vanguardia.

Infraestructura y Soterramiento

Un punto clave del proyecto es la obligatoriedad de que los desarrolladores dejen prevista la cañería para el soterramiento de fibra óptica y cableado eléctrico. Esta medida, que contaría con el aval técnico de la cooperativa eléctrica local, busca evitar la contaminación visual y las constantes roturas de veredas para reparaciones individuales. "Se trata de planificar la infraestructura de forma solidaria para que un caño pueda servir a toda la cuadra", explicó la arquitecta.

Plusvalía y Renta Diferencial

Finalmente, la propuesta introduce cambios en la percepción de la plusvalía urbana. Según el proyecto, cualquier incremento en el valor de una parcela derivado de una acción del Estado (como este cambio de normativa) debe generar una contraprestación económica por parte del desarrollador.

El Colegio de Arquitectos trabajó junto a economistas para definir montos "razonables" que contemplen el riesgo de inversión. Además, se propone que lo recaudado tenga un destino específico: la creación de un fondo para la renovación de infraestructura urbana o la generación de viviendas, evitando que los recursos se diluyan en las arcas generales del municipio.

Autor: admin