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El debate por la preservación de los glaciares en Argentina ha vuelto al centro de la escena política y social. Tras una reciente audiencia pública marcada por la tensión y denuncias de desestabilización, la ex diputada y docente Marta Maffei alza la voz para defender la normativa que ella misma impulsó. En un contexto donde las presiones de las corporaciones mineras y nuevos acuerdos comerciales internacionales parecen marcar la agenda del Ejecutivo, Maffei explica por qué la modificación del ambiente periglaciar no es solo un tecnicismo, sino un riesgo directo para la supervivencia de las comunidades.

Marta Maffei: "El agua es de los pueblos, no de los funcionarios ni de las mineras"


​Lucas Zeni: Marta, pudimos seguir su participación en la audiencia pública en el Centro Universitario. Fue notable cómo intentaron sacarla de eje con interrupciones organizadas. ¿Cómo vivió esa experiencia?

​Marta Maffei: Buen día, Lucas. Sí, fue muy alevoso. Fui de las primeras oradoras y noté que fui la única a la que interrumpieron sistemáticamente. Querían desestabilizarme, ponerme a discutir con un grupo que estaba allí para agredir. Fue una farsa montada para intentar legitimar un proyecto que carece de toda legalidad. Se inscribieron 105.000 personas y solo dejaron participar a un puñado, mientras el Congreso estaba vallado como si recibieran al enemigo.


​L.Z.: Usted sostiene que este proyecto es "regresivo" en materia ambiental. ¿Qué significa esto en términos legales y prácticos?
​M.M.: El principio de no regresión establece que, una vez alcanzado un nivel de protección de un derecho, no se puede volver atrás. Este proyecto viola la Ley General del Ambiente, el Acuerdo de Escazú y la Constitución Nacional. Además, no se realizó la consulta previa, libre e informada a los pueblos indígenas. Están legislando en abierta contradicción con convenios internacionales firmados por la Argentina.


​L.Z.: Para entender la importancia de lo que se está discutiendo, ¿cómo nació la ley original y por qué se enfocó en los glaciares?
​M.M.: Todo empezó por el año 2002, en San Juan, cuando vi a trabajadores rurales protestando porque las mineras les robaban el agua de las vertientes. Ahí comprendí que el agua es un bien limitado. En Argentina hemos contaminado el 70% de los ríos superficiales y hasta los acuíferos, como el Puelche. Los glaciares son nuestra única reserva de agua pura. No son "rocas congeladas que no sirven para nada", como dijo algún senador; son un ecosistema complejo que alimenta 39 cuencas hídricas.


​L.Z.: El punto más polémico de la reforma es la reducción del área protegida, específicamente en el ambiente periglaciar. ¿Cuál es el peligro real allí?
​M.M.: El peligro es que no se puede determinar qué área es "prescindible". Un glaciar puede aportar hoy el 3% del agua de una cuenca, pero en años de sequía o por el cambio climático, puede aportar el 40%. No tienen derecho a apropiarse de nuestras reservas para permitir la minería de oro, cobre o litio. La reforma busca que los funcionarios provinciales decidan qué es "contaminación relevante" y qué no, dándoles el poder de pedir que se saquen glaciares del inventario nacional para entregarlos a las empresas.


​L.Z.: Usted mencionó también un reciente acuerdo comercial con Estados Unidos. ¿Cómo influye esto en la protección de nuestros recursos?
​M.M.: Es alarmante. El gobierno se compromete a reducir la protección ambiental y a aceptar estudios realizados en el extranjero como si fueran ley local. Se elimina, por ejemplo, la evaluación de impacto ambiental estratégico, que es lo que permite ver cómo afectan varios emprendimientos juntos en una misma zona. Es un esquema de disciplina impuesto por intereses corporativos.


L.Z.: En nuestra región, el gobernador ha sido muy tajante diciendo que "le guste a quien le guste", Río Negro hará minería. ¿Qué opina de este cambio de matriz productiva?

​M.M.: Yo la llamo matriz "improductiva". No hay límites éticos; hemos visto cómo se ordena trasladar escuelas hogar porque una minera necesita el terreno. Se otorgan permisos de cateo en secreto y se miente a la sociedad. La gente se está hartando de esta forma de hacer política. En Antofagasta, Chile, donde se produce cobre masivamente, la totalidad de los niños de jardín de infantes tienen metales pesados en sangre y es la localidad con más desempleo. Ese es el "progreso" que nos venden.


​L.Z.: El miércoles es un día clave en el Congreso. ¿Qué espera que suceda?
​M.M.: Es probable que intenten aprobarlo, pero hay una reacción social creciente. Las 105.000 personas anotadas en la audiencia son un récord. El presidente nos llama "ambientalistas idiotas", pero lo que hay es un pueblo defendiendo su derecho a vivir con agua sana. La movilización será impactante. Quienes tuvimos la suerte de formarnos tenemos la responsabilidad de seguir peleando, porque lo que está en juego es la vida de nuestros hijos y nietos.

 

La entrevista en Ideas Circulares

 

Autor: admin