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Este miércoles por la tarde, una multitud se movilizó por el centro de la ciudad en el marco de una nueva jornada nacional del movimiento Ni Una Menos. La marcha tuvo como eje principal el reclamo de justicia y la exigencia de políticas públicas contra la violencia hacia las mujeres y disidencias.

La concentración inició pasadas las 18:25 en la esquina de Moreno y Beschtedt. Desde allí, una extensa columna integrada por organizaciones sociales, colectivos feministas y vecinos avanzó por la calle Mitre, pasando frente a la sede del Poder Judicial. La movilización tiñó la tarde de cánticos, tambores y pancartas que visibilizaron la lucha contra los femicidios y la violencia de género.

El recorrido finalizó en el Centro Cívico, donde se leyó un documento unificado. Allí, los manifestantes reiteraron la necesidad urgente de fortalecer las áreas de prevención, asistencia y acompañamiento a las víctimas.

A 11 años de la creación del movimiento nacido en 2015, Bariloche volvió a sumarse a esta convocatoria federal, ocupando el espacio público para mantener vigente la exigencia de respuestas y el cese de las violencias machistas en todo el país.

Vivas, libres y desendeudadas: El sentido de un reclamo que se expande

La reciente movilización colectiva bajo la consigna "Ni Una Menos" consolidó un mensaje que trasciende la exigencia original de justicia ante los femicidios, entrelazando la violencia de género con las urgencias económicas y la quita de derechos sociales. La jornada dejó en claro que la lucha por la vida de las mujeres y disidencias no puede separarse de las condiciones materiales en las que habitan.

El eje del mensaje: El documento final unificó el grito de "vivas, libres y desendeudadas nos queremos", conectando de forma directa la precarización laboral, el desmantelamiento de políticas de prevención y la pérdida de soberanía económica como formas de violencia institucional y sistemática.

  • Violencia económica y endeudamiento: Se denunció cómo la crisis financiera impacta con mayor fuerza sobre las jefas de hogar y los cuerpos feminizados, obligándolos a endeudarse para subsistir. El ajuste económico fue señalado como un factor que profundiza la vulnerabilidad y la dependencia.
  • Desmantelamiento del cuidado: La lectura del documento puso el foco en el retroceso del rol del Estado, advirtiendo sobre el desfinanciamiento de programas de asistencia a las víctimas y el cierre de espacios destinados a la equidad de género.
  • Justicia y complicidad: Se reiteró la exigencia de una reforma judicial profunda, criticando la lentitud y la falta de perspectiva de género de un sistema que suele desamparar a quienes denuncian.

La movilización significó, fundamentalmente, un acto de resistencia colectiva y organización. Frente a discursos que buscan atomizar los reclamos, el movimiento demostró que el espacio público sigue siendo el territorio para visibilizar que la libertad real solo es posible si se garantizan una vida digna, autonomía económica y el fin de toda opresión.

Autor: admin